Alumno de doctorado Powerlab realiza pasantía en Alemania PDF Imprimir Correo electrónico
Viernes 27 de Septiembre de 2013 17:32

 

El alumno de doctorado Gonzalo Carrasco realizó una pasantía de dos meses en la TU Dresden, Alemania, desde el 1º de mayo al 30 de junio del 2013. La pasantía fue financiada a través de la Beca del Servicio de intercambio académico alemán, DAAD, para investigadores jóvenes y estudiantes de doctorado.

 

Gonzalo trabajó en el Instituto de electrónica de potencia, de la facultad de ingeniería eléctrica y computación, de la TU Dresden, a cargo del profesor Dr.-Ing. Steffen Bernet. Participó en el proyecto a cargo del investigador Dr. Albrecht Gensior, ejecutado por el alumno de doctorado del instituto Hendrik Fehr, con quienes trabajó más directamente.

 

Durante su estadía trabajó en el desarrollo del firmware en Verilog, lenguaje HDL (hardware description language), para una PCB diseñada por un alumno alemán, como parte de un sistema de medición de posición angular del eje de una máquina sincrónica de imanes permanentes (PMSM). El hardware es parte de en un banco de máquinas eléctricas de pruebas que estaba en construcción, principalmente para probar un convertidor MMC (Modular Multi-Cell). Se colaboró en el diseño del protocolo de comunicación de la PCB con la plataforma de monitoreo y control dSPCACE, y se ejecutó toda la programación de módulos, implementación, testeo y reparación de la tarjeta, además de documentar el trabajo realizado a modo de registro y manual de uso.

 

Con respecto a la experiencia Gonzalo señaló:

 

“El poder compartir en el ambiente de trabajo del instituto con parte de sus investigadores, fue una experiencia enriquecedora para uno como investigador. Se tiene un punto de comparación para nuestro trabajo en Chile, y nada menos que con una institución Alemana como la TU de Dresden, que cuenta con un buen prestigio. Poder vivir la realidad del trabajo en un laboratorio alemán, no solo nos da un buen ejemplo de las formas de operar, de sus rigurosidad y profesionalismo, de cómo colaboran con la industria y de la calidad de su trabajo, sino que también es posible dimensionar su esfuerzo y disciplina para lograrlo y con ello darse cuenta que no son inalcanzables. Uno se da cuenta que es posible que en nuestro país su nivel se pueda replicar, desmitificando también que en el extranjero todo es mucho mejor o irrealizable. Que mejorando nuestros estándares, entendiendo que pequeños cambios culturales son los que hacen la gran diferencia, ya sean estos sociales, organizacionales o profesionales, y que direccionando y focalizando nuestros esfuerzos hacia un trabajo más colaborativo con quien se beneficia de la investigación, es posible canalizar esta hacia el desarrollo y mejora de nuestro entorno industrial, económico y social.

 

Junto con la enriquecedora experiencia en el ambiente laboral, el estar temporalmente inmerso en la cultura social, es también muy positivo. El vivir con costumbres distintas, y notar los detalles que hacen la diferencia en las formas de vida, le amplían a uno las perspectivas, se aprende mucho del respeto y la tolerancia que practican. Se puede reflexionar bastante sobre la historia y los cambios ocurridos, así como las dinámicas culturales que gatillan esos cambios. Que mucho del aprendizaje de vida surge de cómo las personas y sociedades se adaptan a su entorno, y que en esa acción hay mucho de aprender de los errores y que finalmente lo bueno y lo malo van siempre de la mano, indisolubles, más aun que se tornan indistinguibles en el proceso que llamamos progreso. Y es eso lo que llama a la tolerancia, y al querer avanzar juntos en búsqueda de nuestros ideales.

 

Con esto se agradece la oportunidad de conocer lugares maravillosos, ya sea para aprender, reflexionar o disfrutar y relajarse. Sin dudas que para quienes como yo no habían estado fuera de su país, es una de las experiencias más preciadas de todo punto de vista”.

 

 

 

 

 


Última actualización el Viernes 27 de Septiembre de 2013 17:39